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Las 5 frases «Killer» de una comunicación empática

Las 5 frases “killer” de una comunicación empática

En conversaciones clave y difíciles, como por ejemplo un conflicto, un feedback a un empleado o una discusión con nuestra pareja, puede ocurrir que nuestra boca vaya más rápido que nuestra cabeza.

Esto conduce a empeorar la situación y a que derive en una pelea o, simplemente, a que la otra persona sienta una falta de respeto. Nuestro interlocutor puede sentirse herido o, en el peor de los casos, no respetado.

Frases Killer - Elena Tecchiati

El respeto en las conversaciones empieza con una actitud interior. El lenguaje, así como el lenguaje no verbal y el tono de voz son los indicadores de nuestra actitud, de nuestros pensamientos más profundos, de nuestros miedos, de nuestras convicciones. Y, como dice Echevarría, el lenguaje no es inocente.

No obstante, devolver la conversación a un simple intercambio de ideas respetuosas y efectivas no es difícil. Además tendrás beneficios para ti y para tus relaciones. Por ejemplo, podrías conseguir que un malentendido no se convierta en un conflicto o que un conflicto no se convierta en algo más agudo.

Para ello toma en consideración las siguientes expresiones que te convertirán en un conversador respetuoso y más empático.

Tienes que…

Frase killer nº 1: ¡El otro no tiene que nada! El tan mal usado “tener que” expresa una obligación, pero tenemos que partir de la máxima de que la otra persona no está obligada a nada. Lo que podemos decir es algo como: “quizás puedas tomar en consideración la idea que…”, o “para conseguir X una posibilidad sería aprender a…”.

¡No me has entendido! ¡No me entiendes!

Cambia esta frase por “no me he explicado bien”, o “hay un malentendido, espera que me explico mejor”. Del mismo modo, la frase “a ver si nos entendemos” puede molestar un poco porque suena arrogante y agresiva. Ponte al mismo nivel que tu interlocutor. No más arriba, pero tampoco por debajo. Para conseguir una situación win-win necesitas creerlo y vivirlo desde el principio.

Tu eres…

Poner en cuestión la persona (el ser) en lugar del comportamiento (el hacer) significa faltar al respeto. En lugar de decir: “eres una persona desordenada”, podemos explicar su comportamiento, evitando la palabra “siempre”, y centrándonos en situaciones concretas: “he visto que tu habitación estaba en desordenada, o sea, que la cama no estaba hecha, tenías la ropa sobre la silla…” Hablando de hechos objetivos no criticamos la esencia de la persona. Creer en lo positivo de cada persona es una cuestión básica. Es decir, creer que no hay intenciones malas y que el comportamiento se puede explicar. Del mismo modo, estas situaciones se pueden investigar juntos, analizando qué es realmente lo que ha pasado para, de esta manera, evitar malos entendidos y encontrar así una solución constructiva.

No tengo tiempo para esto…

¿No tienes o no quieres? Si hablamos de prioridades, ponlas en la mesa, explica exactamente lo que necesitas y para qué. Claramente tienes tiempo para todo lo que te interesa. Hablando de necesidades puedes explicar lo que quieres conseguir y, quizás, de esta forma encontrar soluciones juntos, compromisos y evitar que pase lo mismo en el futuro.

No puede ser que te sientes así…

Cada persona tiene derecho a sentir y a expresar sus sentimientos de la manera que quiera. Quitarle este derecho a alguien o reírse de sus sentimientos es una falta de respeto grave que puede dañar la relación a largo plazo. Cada uno es responsable de sus sentimientos, de lo que siente y de lo que quiere sentir.

La vida nos pone a veces en la encrucijada de elegir; también para solucionar de manera sencilla diferentes situaciones. Es imprescindible tomar conciencia de las opciones que tenemos, de las vías que podemos coger en nuestro día a día. A veces, nos parece que el momento no está maduro, pero las emociones nos dicen mucho, nos ayudan, y explicarlas a nuestro interlocutor significa abrir una puerta muy grande, una puerta a nuestro mundo interior, a hacernos vulnerables y a enseñar nuestra esencia de ser. Por eso necesitamos mostrar respeto y dar las gracias por poder ver este mundo interior.

No dejes en el aire un sentimiento de agobio y de enfado en tus conversaciones difíciles, deja que el respeto te ayude a conseguir una sensación mejor y a llegar a soluciones más felices y efectivas. Borra las frases killer de tu vocabulario.

No partas del presupuesto de que la otra persona es mala o que te quiere herir. Para cada comportamiento hay una explicación porque el ser humano mira sólo a la punta del iceberg. Aprende a sumergirte en el agua y a mirar lo que hay debajo de la superficie, te ayudará a ti mismo y contribuirás a construir un mundo mejor.

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